La dolorosa historia de “El Chino”: vive encadenado bajo un mezquite y su madre clama por ayuda

La familia asegura que ha buscado apoyo durante dos décadas sin encontrar una alternativa para atender la esquizofrenia que padece Pedro Iván Navarro García; su madre afirma que mantenerlo sujeto es la única forma de protegerlo y evitar que se haga daño.

Bajo la sombra de un mezquite, en un ejido del municipio de Ahome, Pedro Iván Navarro García, conocido entre los vecinos como “El Chino”, pasa sus días y noches sujeto por una cadena a un árbol. No se encuentra privado de la libertad por un delito ni por una orden judicial, sino por decisión de su propia madre, quien asegura que es la única manera de evitar que se lastime o agreda a otras personas durante las crisis provocadas por la esquizofrenia que padece desde hace aproximadamente 20 años.

La historia, que ha conmovido a miles de personas en redes sociales, refleja la difícil realidad que enfrentan familias de escasos recursos cuando conviven con enfermedades mentales graves y no cuentan con acceso a atención psiquiátrica especializada.

Pedro Iván, de 41 años de edad, permanece en un domicilio del ejido Poblado 5, perteneciente a la sindicatura Villa Gustavo Díaz Ordaz, El Carrizo, a un costado de las gradas del estadio de béisbol, donde vive prácticamente a la intemperie bajo un mezquite.

Su madre, Trinidad García Valenzuela, explicó que tomó esta dolorosa decisión hace varios años, primero cuando vivían en Higuera de Zaragoza y posteriormente al mudarse al ejido donde actualmente residen, luego de vender sus tierras hace casi tres años.

La mujer asegura que durante años ha buscado ayuda en distintas dependencias municipales, estatales y federales, pero no ha encontrado una institución que pueda brindarle a su hijo el tratamiento psiquiátrico que requiere.

¿Y qué quiere que haga?, ¿que me lo maten? Prefiero verlo ahí que ser una madre que ya no lo tenga. Los vecinos no saben lo que estamos sufriendo con él. Él se jala, rompe las cobijas, rompe la ropa, la cama, los abanicos; ni un plato puede tener“, expresó entre lágrimas.

Trinidad explicó que, aunque en varias ocasiones le han propuesto ingresar a su hijo a centros de rehabilitación, considera que esos lugares no son adecuados para una persona con esquizofrenia.

Él no es para un centro; es para una clínica mental y desafortunadamente es muy costoso para una persona como nosotros. Si yo tuviera dinero vendería todo para llevarlo, porque sé que ahí me lo recuperarían“, lamentó.

También señaló que cuenta con medicamentos para controlar la enfermedad, pero en muchas ocasiones Pedro Iván se niega a tomarlos o los vomita, lo que dificulta mantener estable su condición.

La madre afirmó que en diversas ocasiones vecinos han reportado la situación a las autoridades y que personal de distintas dependencias ha acudido al lugar; sin embargo, asegura que hasta ahora ninguna institución le ha ofrecido una solución integral que garantice la atención médica especializada que necesita su hijo.

El caso de Pedro Iván ha abierto nuevamente el debate sobre la atención a personas con enfermedades mentales graves y la falta de opciones para familias de bajos recursos que enfrentan este tipo de situaciones.

Mientras espera una respuesta institucional, “El Chino” continúa viviendo bajo un mezquite, encadenado por decisión de la persona que más lo quiere, en una historia que refleja la desesperación de una madre que asegura no haber encontrado otra alternativa para proteger la vida de su hijo.

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