Con el objetivo de visibilizar un vacío de conocimiento histórico sobre la fauna silvestre de nuestro país y contribuir a mejorar las estrategias actuales de conservación, la bióloga marina Annelise Bárcenas Ibarra dictó la conferencia “El tiempo de manejo durante la reubicación de nidos y el riesgo de malformaciones congénitas en embriones y neonatos de la tortuga lora”, ante la comunidad estudiantil de la Licenciatura en Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas.
Durante su intervención, la investigadora refirió que la teratología, disciplina que estudia las anomalías y defectos del desarrollo originados durante la embriogénesis, ha sido el eje de sus investigaciones durante más de 16 años.
A lo largo de este tiempo, explicó, ha encontrado que existe una idea equivocada al considerar que estas alteraciones son estrictamente hereditarias o genéticas. Por el contrario, señaló que su origen suele ser multifactorial y derivar de una compleja interacción entre factores genéticos y variables ambientales, como la temperatura.
“Inicié este camino de manera independiente hace muchos años, financiando mis propios proyectos ante la falta de antecedentes nacionales en la materia. Hoy el panorama está cambiando: hemos abierto brecha al establecer datos de referencia para cuatro especies de tortugas marinas, pues el desarrollo embrionario de estas especies en peligro de extinción aún tiene muchísimo que aportarnos”, señaló.
Expuso que, si bien la protección de los nidos constituye una acción básica y fundamental para contribuir a la supervivencia de las tortugas marinas, las técnicas de manejo actuales pueden generar impactos negativos colaterales si no se ejecutan con precisión científica.
“No se trata de criticar las estrategias de conservación, sino de analizar cómo podemos mejorarlas. Nuestro trabajo experimental ha evidenciado una relación directa entre el tiempo de manipulación durante la reubicación de los nidos y el incremento en el riesgo de malformaciones congénitas, particularmente en la tortuga lora, que es una de las especies de tortugas marinas más amenazadas del mundo”, compartió.
Actualmente, como parte de las líneas de investigación que desarrolla junto con el doctor Ingmar Sosa Cornejo en el programa de conservación en playa Ceuta, explicó que emplea sensores de temperatura para monitorear los efectos de la siembra de nidos en corral y en hielera.
El objetivo, indicó, es evaluar con exactitud cómo estas prácticas antropogénicas impactan tanto en la proporción de sexos de las crías como en la aparición de malformaciones durante su desarrollo.
En este sentido, expuso que, mediante este tipo de investigaciones, la comunidad científica busca generar bases sólidas que permitan transformar los protocolos de conservación en herramientas más seguras y efectivas para favorecer la supervivencia de la fauna marina mexicana.







