Crisis ganadera dispara el precio de la carne en Sinaloa: “Cada semana sube, pero ya casi no hay”

Sequía, inseguridad y escasez de ganado golpean a carniceros y consumidores; algunos mercados reportan aumentos de hasta 50 pesos por kilo y locales cerrados por falta de producto.

El precio de la carne de res sigue escalando en los mercados de Sinaloa. En Culiacán, lo que a inicios de año costaba 200 pesos por kilo, hoy ronda los 250 en los mercados populares y alcanza casi los 290 pesos en supermercados.

El alza, explican carniceros, no es repentina: cada semana sube uno o dos pesos, acumulando un incremento de 50 pesos por kilo.

Ahorita la tengo en 240, pero ya me la están dando en 250. Si sube más, no sé qué vamos a hacer”, lamenta Héctor Armando Morán, comerciante del mercado Garmendia.

La sequía, el encarecimiento de los granos, la falta de ganado y la inseguridad en las carreteras forman una tormenta perfecta que golpea al sector. En algunos casos, los proveedores apenas entregan la mitad de lo solicitado, y los carniceros se ven obligados a comprar entre ellos mismos, reduciendo sus ganancias.

Pedimos 30 piezas y llegan cinco. A veces nada. Dicen que no hay producto. Lo más preocupante es que además de caro, ya casi no hay carne”, relata Morán.

La situación no sólo afecta al consumidor: las ventas han caído entre 60 y 70 por ciento, y varios locales permanecen cerrados en los mercados por falta de rentabilidad.

Desde la Unión Ganadera Regional de Sinaloa reconocen que el estado enfrenta un déficit de hatos por la sequía, mientras el costo de alimentar al ganado se ha incrementado hasta 25 por ciento. El organismo promueve un programa de repoblación con apoyos para reactivar la producción y mejorar la genética del ganado.

Sin embargo, entre el rancho y el mostrador, la carne pasa por hasta cuatro intermediarios, lo que eleva el precio final hasta 30 por ciento. A ello se suma la restricción sanitaria por el gusano barrenador, que ha encarecido el ganado en pie y limitado el traslado entre estados.

Paradójicamente, aunque el precio al consumidor sigue subiendo, algunos productores aseguran que sus ingresos han bajado.

Nos pagan menos por kilo, pero los costos siguen subiendo. Así no se puede”, señalan.

Mientras tanto, en los mercados populares, los comerciantes ya prueban alternativas como la carne brasileña para contener los precios. “Sabe bien y cuesta menos, pero no sabemos qué tan buena sea. Lo que sí sabemos es que la gente ya compra menos”, concluye Héctor, con la esperanza de que el próximo año traiga mejores tiempos para el campo… y para la mesa sinaloense.

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