La UAS fortalece la prevención del suicidio entre su comunidad universitaria con el taller “¿Y si hablamos?: El poder de escuchar y ser escuchado”

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 700 mil personas mueren por suicidio cada año en el mundo. Ante este panorama, y en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), a través de la Unidad de Bienestar Universitario (UBU), desarrolló en la Facultad de Ingeniería Culiacán y en las preparatorias Emiliano Zapata y Dr. Salvador Allende el taller “¿Y si hablamos?: El poder de escuchar y ser escuchado”.

El taller estuvo a cargo de los psicólogos del Área de Psicología de la UBU, Brayan Jesús Ramírez Barrantes, Perla Guadalupe Valle Campos y Diana Sugey Mendoza Cital, quienes destacaron la importancia de la escucha activa, la comunicación y el acompañamiento como herramientas fundamentales para promover el bienestar emocional y fortalecer las redes de apoyo.

“Este programa tiene como objetivo concientizar a la población estudiantil, docente y al personal administrativo sobre el suicidio, dejar de verlo como un tabú y empezar a hablar sobre ello. Creemos que es importante que, si se habla y se tiene información, se puede apoyar a alguien que lo necesite e, incluso, si ellos creen o piensan que necesitan ayuda, llegar a pedirla a tiempo; sobre todo, poder salvar una vida si es necesario”, explicó el psicólogo Ramírez Barrantes.

Asimismo, la jornada contó con el testimonio de vida del alumno Luis Orlando Miranda Tamayo, de la Preparatoria Dr. Salvador Allende, quien reforzó la importancia de crear redes de apoyo entre compañeros para afrontar las adversidades.

“Lamentablemente, he perdido personas por este tema, al igual que yo viví diferentes situaciones a raíz de esto, y estoy muy orgulloso de haber logrado sanar. Si hay alguna manera de ayudar a las personas, ya sean estudiantes, adultos o cualquier tipo de persona, lo voy a hacer, porque es lo que a mí me hubiera gustado que me tocara”, compartió el estudiante.

Como dinámica participativa, se llevó a cabo la actividad “Un curita para el corazón”, en la que los alumnos redactaron mensajes de aliento en curitas que posteriormente pegaron en corazones amarillos de gran tamaño, los cuales quedaron plasmados en los pasillos de las unidades académicas como un recordatorio visual de la importancia del apoyo mutuo dentro de la comunidad universitaria.

A la actividad asistieron las directoras de los planteles, Evangelina Ley Aispuro, Denisse Lilliana Burgueño Alor y Susana Sandoval Macías, lo que reafirma el compromiso institucional de la Casa Rosalina con el cuidado de la salud mental y la creación de espacios seguros para la escucha, el acompañamiento y la atención oportuna.

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