La FGR incineró cocaína, metanfetamina, marihuana y otros narcóticos, además de equipo táctico y objetos del delito decomisados en operativos realizados en la entidad.
La Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo una jornada de destrucción de narcóticos y objetos del delito asegurados en diversos operativos realizados en el estado de Sinaloa, donde fueron incinerados casi 400 kilogramos de drogas, más de 765 litros de metanfetamina líquida y diverso equipo utilizado por grupos delictivos.
En total fueron destruidos 396.877 kilogramos y 765.601 litros de narcóticos, entre ellos cocaína, metanfetamina, marihuana, opio, diacetilmorfina y diversas sustancias químicas aseguradas en laboratorios clandestinos utilizados para la elaboración de drogas sintéticas.
Narcóticos destruidos
Durante la ceremonia fueron incinerados:
- 3.737 kilogramos de cocaína.
- 195.036 kilogramos de metanfetamina.
- 764.786 litros de metanfetamina líquida.
- 182.600 gramos de diacetilmorfina.
- 72.900 gramos de delta-9-tetrahidrocannabinol.
- 150.790 kilogramos de marihuana.
- 5.852 kilogramos de opio.
- 86.800 gramos de peyote.
- 29.634 kilogramos de planta de marihuana.
- 11.484 kilogramos de sustancia negativa.
- 816 mililitros de sustancia negativa.
De acuerdo con la FGR, con esta acción se evitó la comercialización de miles de dosis de droga, lo que representa una afectación a la capacidad operativa y financiera de los grupos delictivos que operan en la entidad.
También destruyeron equipo táctico
Además de los narcóticos, las autoridades destruyeron 159 chalecos tácticos, placas balísticas, cascos, máquinas tragamonedas, cajas y diversos objetos del delito asegurados durante los operativos efectuados en distintos municipios de Sinaloa.
Autoridades presentes
A la ceremonia asistieron el secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Sinhué Téllez López; el fiscal federal de la Fiscalía General de la República en Sinaloa, Efraín Alonso Gastélum Padilla; la fiscal general del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, así como mandos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y autoridades de los tres órdenes de gobierno.
La destrucción de los narcóticos y del material asegurado fue supervisada conforme a los protocolos establecidos por la autoridad ministerial para garantizar la correcta disposición de las evidencias relacionadas con investigaciones federales.





