El supuesto hallazgo fue difundido en redes sociales por un guía turístico en el municipio de Tepehuanes. El INAH informó que aún no puede confirmar su autenticidad y trabaja para acceder al sitio y resguardar los restos.
Un cuerpo presuntamente momificado fue localizado en una cueva de la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Tepehuanes, Durango, hecho que ha despertado el interés de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes buscan verificar la autenticidad del hallazgo y proteger el posible patrimonio arqueológico.
El descubrimiento se dio a conocer a través de un video difundido en redes sociales por un hombre que se identificó como guía turístico, quien mostró el interior de una cueva donde se observa un cuerpo en posición fetal, aparentemente conservado de manera natural.
“Nos encontramos en un lugar sagrado, un lugar único y bonito, donde nuestros ancestros han dejado sus huellas, su tiempo, su vida y hoy vamos a presentarles algo maravilloso”, expresa el guía durante la grabación.
Ante la difusión del material, el director del INAH en Durango, Jorge Antonio Reyes Valdez, informó que la institución ya mantiene comunicación con la persona que realizó el hallazgo para poder ingresar a la zona, verificar los restos y, en su caso, proceder con su análisis y resguardo.
El funcionario explicó que, por tratarse de un sitio de difícil acceso, aún no es posible confirmar que se trate de un cuerpo momificado de origen prehispánico.
Asimismo, señaló que se solicitó retirar la publicación de redes sociales para evitar que personas ajenas ingresen al lugar y pongan en riesgo el posible patrimonio arqueológico.
Reyes Valdez recordó que este no sería un caso aislado en Durango, ya que históricamente se han encontrado cuerpos momificados en distintas regiones serranas del estado, como las cuevas de Mezquital, el poblado de Zape, en Guanaceví, así como en Tamazula y otros puntos de la Sierra Madre Occidental.
Por su parte, el arqueólogo del INAH, Emmanuel Gómez Ambriz, explicó que este tipo de entierros eran característicos de diversas culturas prehispánicas del norte del país, cuyos difuntos eran colocados en cuevas o acantilados de difícil acceso para que permanecieran allí de manera permanente.
Añadió que, en estos casos, la momificación suele producirse de forma natural debido a las condiciones ambientales del lugar y no por tratamientos artificiales.
La arqueóloga Cinthya Isabel Vidal Aldana destacó que las condiciones climáticas de la región favorecen la conservación de restos humanos, incluidos tejidos blandos como la piel, lo que convierte este tipo de hallazgos en piezas de gran valor científico e histórico.
Sin embargo, advirtió que la difusión irresponsable de estos descubrimientos puede provocar saqueos y daños irreparables al patrimonio arqueológico, por lo que insistió en la importancia de permitir que las autoridades especializadas realicen las investigaciones correspondientes.
Especialistas del INAH señalaron que, aunque aún no existe una confirmación oficial sobre la antigüedad o autenticidad del cuerpo, Durango posee una importante riqueza arqueológica relacionada con antiguas culturas como los xiximes, acaxees, además de la presencia histórica de pueblos O’dam y rarámuris, lo que hace viable la posibilidad de que el hallazgo corresponda a un contexto prehispánico.



