China decreta confinamiento en grandes ciudades por nuevo brote de COVID-19

Los 17 millones de residentes de la ciudad de Shenzhen, en el sur de China, se encontraban confinados por un brote de COVID-19 que obligó a suspender la actividad de una fábrica de iPhone y obligó a imponer restricciones a otras grandes metrópolis como Shanghái.

Las autoridades de Shenzhen anunciaron el nuevo confinamiento, cuando aparecieron en la ciudad brotes relacionados con la vecina Hong Kong, donde el virus está causando estragos.

El gigante taiwanés de la electrónica Foxconn, principal proveedor de Apple, anunció que suspendía sus operaciones en Shenzhen porque el confinamiento afectaba al funcionamiento de sus fábricas.

Foxconn, que emplea a decenas de miles de trabajadores en la ciudad, dijo que había trasladado la producción a otros centros.

Shenzhen es una de las diez ciudades chinas confinadas, entre las que también se encuentran Dalian, Nanjing y Tianjin, cerca de Pekín.

Las autoridades contabilizaron 2 mil 300 nuevos casos en todo el país. El día anterior se habían notificado casi 3 mil 400, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia.

Aunque el número de casos sigue siendo bajo en comparación con la cantidad de habitantes, es importante en el contexto de China, donde las autoridades han aplicado una política de “COVID-19 cero” desde 2020 para hacer frente a la pandemia.

En los últimos días, al menos 26 funcionarios de tres provincias fueron despedidos por su mala gestión de la epidemia, informaron medios estatales.

Un responsable médica, Lei Zhenglong, declaró a la cadena estatal CCTV que en marzo se habían registrado más de 10 mil infecciones en una decena de provincias y advirtió que la situación “sigue evolucionando” en muchos lugares.

En Shenzhen, “hubo muchos pequeños brotes en barrios y fábricas”, dijo Huang Qiang, un funcionario del gobierno local, en una rueda de prensa, sugiriendo la necesidad de “más precauciones”.

Las compañías tecnológicas cayeron en la bolsa de Hong Kong por la preocupación sobre el impacto de la propagación del virus en Shenzhen, sede de los gigantes tecnológicos Huawei y Tencent, así como de la mayor fábrica de Foxconn.

En Shanghái, la metrópolis más poblada de China, se confinaron zonas residenciales y las autoridades están haciendo todo lo posible para evitar un confinamiento general.

La ciudad informó el lunes de 170 nuevos casos.

Un restaurador con cuatro establecimientos dijo que era difícil hacer frente a las restricciones.

Las políticas son diferentes en los distintos barrios”, dijo bajo condición de anonimato. “Quiero cerrar uno y mantener los otros abiertos, y ver cómo va después. ¿Qué otra cosa puedo hacer sino aguantar?”.

En la provincia de Jilin (noreste), al menos cinco ciudades están confinadas desde principios de marzo, entre ellas el gran centro industrial de Changchun, donde los nueve millones de habitantes están confinados en sus casas desde el viernes.

El grupo alemán Volkswagen anunció que debido a un brote de COVID-19 había suspendido la producción en tres plantas de Changchun hasta el miércoles, entre ellas dos fábricas de las marcas VW y Audi, así como un centro de producción de piezas de recambio. Las tras plantas están operadas conjuntamente con el grupo chino FAW.

El virólogo Zhang Wenhong afirmó que China no podía relajar aún su política de “cero COVID-19” a pesar de la baja tasa de mortalidad de ómciron.

Es muy importante que China siga adoptando la estrategia COVID-19 cero en un futuro próximo”, escribió Zhang en las redes sociales. “Pero esto no significa que vayamos a adoptar permanentemente la estrategia de confinamiento y pruebas masivas”, añadió.

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