La indignación se toma las calles de Beirut: “No se puede sentir nada en el Líbano”

Los ciudadanos han reflejado su angustia, dolor y rabia contra la clase política tras el estallido que profundiza aún más la crisis social generada por la economía y el coronavirus.

Líbano(Paher Portal).-A dos días dela explosión en Beirut, sus habitantes han comenzando a demostrar su desesperación y dolor. Están indignados, la tragedia profundiza aún más crisis por la que pasa esa el Líbano, la cual tiene efectos económicos y sanitarios, debido a la pandemia por el coronavirus.

  La clase política es la más criticada por el accionar, la falta de previsiones y el mal manejo en los conflictos que aquejan a una población que se divide entre irse o continuar acostumbrándose a la situación.

Una de las muestras de esta situación se vivió hoy, con la visita de Emmanuel Macron a Beirut para examinar la zona y los efectos de la explosión en el puerto de la capital libanesa, la cual se debió por el almacenamiento de 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio, un fertilizante químico de alto riesgo, el cual habría estado sin supervisión por más de seis años entre las bodegas portuarias.

“Escribieron en Twitter que en el Líbano sobrevivimos, no vivimos. Cada dos días tenemos algo, comenzó con los incendios forestales el año pasado, y dijeron que las aeronaves agravarían los incendios en lugar de extinguirlos, luego la revolución del 17 de octubre, luego la crisis económica, covid-19 y ahora esto”, dijo uno de los ciudadanos en medio de los escombros.

El almacén (que explotó) es un problema y si es una guerra o un ataque, también es un problema. No se puede sentir nada en el Líbano, no hay nada de qué estar triste o qué pensar. Nuestro país es así, tenemos acostumbrarse a ello “, agregó el mismo libanés.

Ante un escenario desolador, donde se calcular pérdidas que irían entre los 3 mil a 5 mil millones de dólares, muchos ciudadanos no descartan la idea de marcharse del país, así como lo han hecho varios tras las constantes crisis sociales que se agravaron principalmente en octubre del año pasado, donde dirimió el entonces primer ministro, Saad Hariri, para luego llegar al gobierno Hasan Diab. 

Tenemos mala suerte, los que se quedaron en el Líbano. Los que se fueron, creo que sufrieron durante un año más o menos, pero ahora están en excelentes condiciones, en el trabajo, donde viven. Tenemos mala suerte, tienen buena suerte, recuerdan el Líbano, pero es nuestro problema, no el de ellos “, dijo otro ciudadano de ese país.

Estoy disgustado con todo lo que está sucediendo. Ahora tenemos este problema difícil además de todo lo que está sucediendo. Sé que todos mis compañeros de la misma edad invirtieron su esfuerzo en este país en lugar de en otro país y decidieron quedarse aquí, para apoyar a su gente.Ahora, miren lo que está sucediendo, hemos retrocedido 100 años. Si fuéramos más jóvenes, hubiera sido mejor estar en otro país e invertir más en él “.

Nabin Emboz limpió lo que quedó de su pequeña librería, la cual no pudo resistir y fue fulminado por la onda expansiva del estallido del martes por la combustión de cerca de 3 mil toneladas de nitrato de amonio. “Todo lo que le pido a este sistema es que al menos haga pagar al responsable de todo esto”, dijo Emboz con una indignación que trataba de tapar con sarcasmo.

A medida que avanzan los minutos en Beiurt, sus habitantes han decidido realizar cosas ante la falta de ayuda de las autoridades locales.

Iniciaron realizando limpiezas, colaborando en la remoción de escombros y asistiendo a los heridos mientras llegan los equipos de emergencia. 

¿Si no limpiamos nosotros las calles quién lo va a hacer? Se lo decimos a los políticos: no importa lo que hagan, nos mantendremos y limpiaremos nuestra hermosa ciudad y la reconstruiremos desde cero”, sostuvo fida, quien barría las zonas de una ciudad que tiene vidrios quebrados y edificios con riesgos de derrumbe.

Las autoridades locales han realizado una investigación contra la administración del puerto, mientras la ayuda internacional al Líbano comienza a llegar de países e instituciones como Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud. 

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