Entre un mar de togas, birretes y emociones a flor de piel, 675 alumnos de la Preparatoria Hermanos Flores Magón de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) vivieron su gran día de graduación. El Polideportivo de la UAS se transformó en el escenario de una fiesta inolvidable, cobijando las ilusiones de la generación 2023-2026, un contingente de jóvenes listos para conquistar el futuro.
Con el caer de la tarde, el recinto se inundó de vida y algarabía. Cientos de familiares abarrotaron las gradas, cargados de ramos de flores, globos brillantes y cámaras listas para capturar el instante eterno; las lágrimas de orgullo de los padres y los abrazos apretados entre amigos musicalizaron una tarde donde el esfuerzo de tres años de estudio se tradujo en un merecido aplauso colectivo.
En representación del rector, doctor Jesús Madueña Molina, la ceremonia estuvo encabezada por el contralor académico, doctor Édgar Alvarado Mascareño, quien extendió una cálida felicitación a los egresados. Durante el acto, la autoridad universitaria puso un énfasis especial en destacar la sólida calidad académica con que se forma a los estudiantes en las aulas de la UAS, así como los valores esenciales que se les inculcan día con día.
“Primero, felicitarlos por esta etapa que culminan. Esta es una educación con un enfoque humanista que el rector ha venido promoviendo; una formación integral. Ya tienen las herramientas necesarias para continuar con los estudios del nivel superior”, afirmó Alvarado Mascareño.
El funcionario universitario, acompañado por el doctor René Morales Morales, director de la unidad académica, resaltó firmemente que la institución no solo se enfoca en dotar a los jóvenes de herramientas técnicas o científicas competitivas, sino en modelar seres humanos íntegros y empáticos. El mensaje central recordó a los presentes que esta combinación de excelencia y valores morales es la clave para que los jóvenes alcancen un desarrollo profesional y personal de verdadero éxito, transformando positivamente su entorno.
Detrás de cada documento entregado se escondía una historia de dedicación, como la de Aletza Rueda Pérez, quien con una sonrisa enorme aseguró que estos tres años le cambiaron la vida al aprender tanto de materias como de compañerismo, coronando su esfuerzo al ver a sus padres felices en las gradas.
“Conocí a mucha gente y la verdad mis amigos fueron muy buenos. Muchos momentos divertidos, la verdad; las risas no faltaron. A mi familia quiero agradecerle porque hizo lo posible para que yo llegara acá, y también a los maestros que fueron muy buenos conmigo, me enseñaron de todo, en especial los de matemáticas y los de química. Agradezco a la UAS porque me hizo parte de una gran familia”, compartió.
Por su parte, Brisia Marian Juárez Mendoza reflejó el entusiasmo de la generación al declararse lista para la facultad, orgullosa de las bases que la Preparatoria Hermanos Flores Magón le otorgó para perder el miedo al futuro.
“Estoy muy feliz y agradecida de que el esfuerzo de todos estos años se vea reflejado hoy. Termino esta etapa feliz y orgullosa con lo que he logrado, y lista para lo que viene”, enfatizó.
Estos sentimientos compartidos por los 675 graduados resonaron en cada rincón del Polideportivo, contagiando de melancolía y alegría el ambiente.
El logro de los egresados fue también el triunfo de los hogares que los sostuvieron, un sacrificio que se reflejó en los ojos conmovidos de madres y padres de familia, quienes agradecían a la UAS por no dejar solos a los jóvenes tras años de desveladas y esfuerzos económicos.
Finalmente, la música de tambora, las fotografías del recuerdo y el tradicional lanzamiento de birretes al unísono sellaron el fin de una etapa dorada para la comunidad universitaria. Con este emotivo acto, los graduados de la Preparatoria Hermanos Flores Magón bajaron el telón del bachillerato, pero abrieron de par en par las puertas de la educación superior, llevando consigo el sello imborrable del orgullo de ser Águilas UAS.


















