La Diócesis de Culiacán confirmó que el párroco de Cristo Resucitado fue víctima de agresiones físicas y amenazas de muerte; pidió a las autoridades esclarecer los hechos y detener a los responsables.
El padre Clemente Morales Topete regresó a la casa parroquial con múltiples golpes y quemaduras en distintas partes de su cuerpo, luego de permanecer tres días privado de su libertad y ser víctima de amenazas de muerte, informó la Diócesis de Culiacán mediante una carta circular firmada por el obispo Jesús José Herrera Quiñónez.
De acuerdo con el comunicado, el sacerdote, párroco de la iglesia de Cristo Resucitado, fue reportado como desaparecido desde la tarde del sábado 24 de octubre. Sin embargo, el martes 27 regresó por sus propios medios, conduciendo su camioneta hasta la casa parroquial, donde fue auxiliado por integrantes de su comunidad, sacerdotes, personal médico y autoridades.
La Diócesis confirmó que el religioso fue privado de su libertad por un grupo de personas desconocidas y trasladado a un lugar no identificado, donde fue golpeado y sufrió quemaduras graves mientras sus captores le exigían información que, según el documento, desconocía.
Tras su regreso, Morales Topete fue trasladado a una clínica para recibir atención médica especializada. Aunque las lesiones no ponían en peligro inmediato su vida, requerían seguimiento y cuidados médicos.
Actualmente, el sacerdote permanece bajo observación y presenta una evolución favorable; sin embargo, su recuperación necesitará tiempo y acompañamiento integral. Además de las lesiones físicas, enfrenta afectaciones psicológicas y emocionales derivadas de las amenazas recibidas durante su cautiverio.
La Iglesia informó que las investigaciones continúan abiertas y pidió evitar especulaciones o señalamientos sin pruebas, a fin de respetar el proceso para esclarecer lo ocurrido e identificar a los responsables.
Iglesia exige esclarecer los hechos y garantizar seguridad
En la carta circular, el obispo Jesús José Herrera Quiñónez agradeció la participación de las corporaciones municipales, estatales y federales en las labores que permitieron el regreso del sacerdote, pero pidió mantener los esfuerzos para esclarecer el caso y llevar ante la justicia a quienes resulten responsables.
Asimismo, expresó su preocupación por el panorama de violencia e inseguridad que enfrenta Sinaloa, donde las desapariciones, las privaciones ilegales de la libertad y las muertes violentas continúan afectando a numerosas familias.
“No bastan los discursos ni los datos estadísticos cuando las familias continúan sufriendo y las personas siguen viviendo con temor. Es indispensable que los esfuerzos institucionales se traduzcan en resultados verificables, en una mayor protección de la población, en investigaciones eficaces y en condiciones reales para recuperar la paz”, señaló el documento.
Finalmente, la Diócesis manifestó su solidaridad con las personas desaparecidas y sus familias, e hizo un llamado a la sociedad a evitar señalamientos, burlas y comentarios que puedan incrementar el sufrimiento de las víctimas.
También exhortó a quienes generan violencia a detener las agresiones y respetar la vida y la dignidad de todas las personas.




