La investigación científica en el ámbito de la nutrición continúa abriendo nuevas rutas para aprovechar residuos agroindustriales con alto valor biológico. En este sentido, la maestra en ciencias Dora Alicia Ochoa Acosta, doctoranda del programa en Ciencias de la Nutrición de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), dio a conocer los avances de un estudio centrado en el orujo de oliva. Este subproducto de la industria aceitera, lejos de ser un desecho, representa una fuente importante de compuestos bioactivos con potencial terapéutico.
La investigadora explicó que el trabajo consistió en la extracción de compuestos fenólicos presentes en el orujo —particularmente polifenoles—, reconocidos por su capacidad antioxidante y antiinflamatoria. Mediante técnicas especializadas, se logró aislar estos compuestos para evaluar su efecto en el síndrome metabólico, una condición de alta prevalencia en la población mexicana asociada a padecimientos como la diabetes, la obesidad y la hipertensión.
Detalló que el estudio se desarrolló durante 16 semanas en un modelo murino alimentado con una dieta alta en grasas, lo que permitió simular condiciones similares al síndrome metabólico humano. “Tras la suplementación con el extracto de orujo de oliva, se observaron mejoras significativas en la homeostasis de la glucosa, ya que los niveles disminuyeron a partir de la octava semana en comparación con el grupo que no recibió tratamiento”, explicó.
Asimismo, subrayó que los resultados evidenciaron una mayor sensibilidad a la insulina y mejoras en el perfil lipídico, destacando la reducción de triglicéridos séricos y el incremento del colesterol HDL (conocido como “colesterol bueno”). Ochoa Acosta comentó que también se registró un efecto positivo en el tejido hepático al reducirse la acumulación de grasa en el hígado, lo que refuerza el potencial del extracto como alternativa para el manejo de enfermedades metabólicas.
En una segunda vertiente del proyecto, sostuvo que esta investigación se alinea con los principios de la economía circular, al transformar un residuo potencialmente contaminante en un producto con valor agregado para la salud. Al ser reutilizado, el orujo de oliva deja de representar un problema ambiental y se convierte en materia prima útil, respondiendo a estrategias internacionales para el aprovechamiento sostenible de recursos.
Por último, destacó que la obtención del extracto se realizó mediante un método de química verde, utilizando agua en estado subcrítico, lo que garantiza un producto más seguro para su posible aplicación en humanos. Ochoa Acosta enfatizó que este enfoque genera un beneficio integral: por un lado, la industria reduce su impacto ambiental y, por otro, se abre la posibilidad de desarrollar suplementos o aditivos alimentarios que mejoren la salud, consolidando un modelo de “ganar-ganar” entre sostenibilidad y bienestar.
Este proyecto se desarrolla de manera colaborativa entre la UAS y destacadas instancias de investigación. En él participan el doctor Lorenzo Ulises Osuna Martínez, de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas; el doctor Eli Terán Cabanillas, de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía; así como el doctor Roberto de Jesús Avena Bustillo, adscrito al Western Regional Research Center del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.





